El ácido glicólico es el exfoliante químico más conocido de la familia AHA — y también el que más gente usa mal. Esta guía resume lo esencial para aprovecharlo sin terminar con la cara ardiendo.
Para qué sirve realmente
- Textura: afina la superficie, suaviza asperezas y poros congestionados.
- Tono: acelera el recambio celular, por lo que las manchas superficiales se desvanecen más rápido.
- Luminosidad: el efecto más inmediato — piel que refleja mejor la luz tras pocas aplicaciones.
Por su molécula pequeña, penetra más que otros AHA (láctico, mandélico). Eso lo hace eficaz… y también el más irritante del grupo si te excedes.
Qué porcentaje elegir
Entre 5 y 8% es zona segura para empezar en casa; 10% ya pide piel entrenada. Marcas como Dermasil — de las más buscadas en México para glicólico corporal — manejan fórmulas pensadas para uso frecuente en brazos, piernas y zonas con queratosis pilaris ("piel de gallina").
Las reglas de oro
- Empieza con 1-2 noches por semana. La exfoliación se acumula: más días no es mejor piel.
- Nunca lo combines la misma noche con retinal/retinol o con vitamina C ácida.
- FPS al día siguiente sin excepción — la piel recién exfoliada se mancha con el sol con muchísima facilidad.
- Si arde más de un cosquilleo breve, enjuaga. El ardor sostenido no es "que está funcionando"; es tu barrera pidiendo auxilio.
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